domingo, 24 de agosto de 2014

parto y posparto



                                     parto y pos-parto


El parto humano, también llamado nacimiento, es la culminación del embarazo humano, hasta el periodo de salida del bebé del útero materno. Es considerado por muchos el inicio de la vida de una persona. La edad de un individuo se define por este suceso en muchas culturas. Se considera que una mujer inicia el parto con la aparición de contracciones uterinas regulares, que aumentan en intensidad y frecuencia, acompañadas de cambios fisiológicos en el cuello uterino.
El proceso del parto humano natural se categoriza en tres fases: el borra miento y dilatación del cuello uterino, el descenso y nacimiento del bebé y el alumbramiento de la placenta. El parto puede verse asistido con medicamentos como ciertos anestésicos o la oxitocina, utilizada ante complicaciones de retraso grave de alumbramiento. Junto con la episiotomía (incisión quirúrgica en la zona del perineo), todo esto no debe hacerse nunca de manera rutinaria, ya que el parto más seguro es el que evoluciona espontáneamente y en el que no se interviene innecesariamente.2 En algunos embarazos catalogados como de riesgo elevado para la madre o el feto, el nacimiento ocurre por cesárea: la extracción del bebé a través de una incisión quirúrgica en el abdomen.
La tasa de mortalidad materna sin asistencia médica (que incluye el embarazo, parto y puerperio, siendo el parto el momento de mayor riesgo) es de alrededor de 1 en 150. Por su parte, la tasa de mortalidad neonatal sin asistencia médica es mucho mayor y a tasa de morbilidad para ambos, es decir, enfermedad y secuelas, es evidentemente aún más elevada. Esto se constata observando las estadísticas históricas previas a la introducción de las técnicas de asepsia y antisepsia, así como el uso de líquidos intravenosos, transfusiones, antibióticos, oxitocina, antihipertensivos, cirugía y muchos otros procedimientos médicos.
Desafortunadamente estas elevadísimas tasas de mortalidad persisten en los partos naturales sin ninguna asistencia médica que siguen sucediendo en numerosos países debido a la falta de acceso a los recursos sanitarios o por razones ideológicas

Tipos de parto
Existen diversas modalidades por las que puede nacer el bebé al término del embarazo, en algunos casos antes de las 40 semanas o 9 meses de gestación:
Parto vaginal espontáneo
En el parto natural, el bebé nace cruzando por la vagina de la madre, con la asistencia de poca o ninguna tecnología y sin la ayuda de fármacos.4 En la mayoría de los centros asistenciales el parto vaginal ocurre en una posición ginecológica, con la gestante en posición decúbito dorsal, es decir, acostada sobre su espalda y sus pies sostenidos a la altura de los glúteos con el objetivo de favorecer la comodidad del personal médico. Se conoce con el nombre de posición de litotomía,5 y ha sido usada durante años como rutina en el nacimiento. Sin embargo, es una posición controvertida, pues el parto puede ocurrir naturalmente en posición vertical —por ejemplo agachada— en el cual la gravedad ayuda a la salida natural del niño. En la litotomía existe más probabilidad de descensos lentos, expulsivos prolongados, sufrimiento fetal y desgarros perineales maternos. Idealmente, el entorno de la madre en el momento del parto debería ser de tranquilidad, sin prisas, intimidad y confianza: luz suave, pocas personas y pertenecientes a su entorno íntimo, una posición cómoda elegida por ella, tal vez música o flores o aromas si a ella le gustan. También existe el parto en agua caliente, en el propio hogar, en hospitales o en centros privados.

Parto vaginal instrumental
Ocasionalmente el parto vaginal debe verse asistido con instrumentos especiales, como el vacuum (ventosa) o el fórceps (pinza obstétrica), que prensan la cabeza del feto con la finalidad de asirlo y tirar de él fuera del canal de parto. Se indica con poca frecuencia en ciertos partos difíciles.

Parto abdominal
Recién nacido mostrado a su madre después de un parto por cesárea.
Artículo principal: Cesárea
Cerca del 20% de los partos en países desarrollados como los Estados Unidos, se realizan quirúrgicamente mediante una operación abdominal llamada cesárea.No todas las cesáreas son por indicación médica en casos de partos de alto riesgo, un porcentaje de ellos son electivos, cuando la madre elige por preferencia que su bebé no nazca vaginal.
Etapas del parto
Se desconocen cuáles son las causas que precipitan el parto, pero se cree que determinadas sustancias producidas por la placenta, la madre o el feto, y de factores mecánicos como el tamaño del bebé y su efecto sobre el músculo uterino contribuyen al parto. Por lo tanto los efectos coordinados de todos estos factores son probablemente la causa de la aparición del trabajo del parto.
Se habla de inicio del parto cuando se conjugan varias situaciones como son las contracciones uterinas, el borra miento (o acortamiento de la longitud del cérvix) y la dilatación del cuello uterino. La fase activa del parto suele iniciarse a partir de los 4 cm de dilatación del cuello uterino.

Prodrómico o preparto
Es un periodo excluido del trabajo del parto el cual no tiene un inicio definido, comienza con la aparición progresiva de un conjunto de síntomas y signos que le servirán a la madre para darse Cuenta que se aproxima el momento del parto, aunque no siempre en forma inmediata. Este periodo puede durar hasta dos semanas y finaliza con la dilatación del útero. No todas las embarazadas perciben que están pasando por la etapa del preparto, por tanto, comienzan directamente con las contracciones rítmicas características del trabajo de parto. Durante este periodo se produce un incremento progresivo de la frecuencia e intensidad de las contracciones, se expulsa a veces el tapón mucoso y se incrementan las molestias a nivel de la pelvis.

Dilatación
El primer período de parto tiene como finalidad dilatar el cuello uterino.8 Se produce cuando las contracciones uterinas empiezan a aparecer con mayor frecuencia, aproximadamente cada 3 - 15 minutos, con una duración de 30 s o más cada una y de una intensidad creciente. Las contracciones son cada vez más frecuentes y más intensas, hasta una cada dos minutos y producen el borra miento o adelgazamiento y la dilatación del cuello del útero, lo que permite denominar a este período como período de dilatación. La duración de este periodo es variable según si la mujer ha tenido trabajos de parto anteriores (en el caso de las primerizas hasta 18 horas) y se divide en: fase latente, fase activa y fase de desaceleración. La etapa termina con la dilatación completa (10 centímetros) y borra miento del cuello uterino. Usualmente entre la dilatación completa y la fase de nacimiento se da un corto periodo de latencia en el que las contracciones desaparecen por completo.

Nacimiento o expulsión
También llamada período expulsivo o período de pujar y termina con el nacimiento del bebé. Es el paso del recién nacido a través del canal del parto, desde el útero hasta el exterior, gracias a las contracciones involuntarias uterinas y a poderosas contracciones abdominales o pujos maternos. En el período expulsivo o segundo período distinguimos dos fases: la fase temprana no expulsiva, en la que la dilatación es completa, y no existe deseo de pujar ya que la presentación fetal no ha descendido y la fase avanzada expulsiva, en la que al llegar la parte fetal al suelo de la pelvis, se produce deseo de pujo materno. Es deseable no forzar los pujos hasta que la madre sienta esta sensación, para no interferir con el normal desarrollo del parto.

Alumbramiento
Comienza en la expulsión de la placenta, el cordón umbilical y las membranas; esto lleva entre 5 y 30 minutos. El descenso del cordón umbilical por la vulva después del parto es una indicación del desprendimiento final de la placenta, cuanto más sale el cordón, más avanza la placenta hacia fuera de la cavidad uterina. Ese movimiento natural del cordón umbilical proporcional al descenso de la placenta se conoce con el nombre de signo de Ahlfeld.

El desprendimiento de la placenta ocurre en dos posibles mecanismos. El primero el desprendimiento ocurre en el centro de la unión útero-placentaria, mecanismo conocido como mecanismo de Baudelocque-Schultze y por lo general son cerca del 95% de los casos. Menos frecuente es cuando la placenta se desgarra inicialmente de los lados de la unión útero-placentaria, conocido como el mecanismo de Baudelocque-Duncan. Las contracciones uterinas continúan durante el descenso de la placenta, las cuales ayudan a comprimir los vasos terminales del biométrico que pierden su utilidad después del parto, proceso que se conoce en obstetricia como las ligaduras vivas de Pinard.
Para muchos autores en el alumbramiento termina el período del parto, pero otros consideran un cuarto periodo que sería el de recuperación inmediata y que finaliza dos horas después del alumbramiento. En este período denominado "puerperio inmediato", la madre y el niño deben estar juntos para favorecer el inicio de la lactancia, la seguridad del niño y su tranquilidad. En este sentido, se emplea el concepto "alojamiento conjunto" para designar la permanencia del bebé en el mismo cuarto que su progenitora, mientras se encuentran en el hospital o lugar del alumbramiento.

Para favorecer ese "alojamiento conjunto" e instaurar una lactancia exitosa es de vital importancia el descanso y la tranquilidad de la madre y el recién nacido, por lo que se deberían reducir en número y duración las visitas por parte del entorno durante los primeros días.
El puerperio, o el posparto, es el periodo que se extiende desde el final del parto hasta seis semanas posteriores. Son, en definitiva, los días que necesitará el organismo para recuperarse.
El posparto, un periodo de transición a la normalidad
Especial: El ABC de la lactancia
Comienza una fase de adaptación física y también psicológica: debes prepararte para asumir los cambios que aparecerán en tu vida desde ahora. Lo principal durante estos días es que descanses. Para recuperarte, es esencial dormir y reposar. Si el bebé no te deja hacerlo por las noches, puedes y debes aprovechar los muchos momentos de descanso que él tenga a lo largo del día. Deja en segundo lugar las tareas de la casa. Primero tú y tu hijo. Luego lo demás.
Para ayudarte en la recuperación, los expertos han desarrollado una serie de ejercicios muy eficaces para recuperar la tonicidad muscular y ayudarte a recuperar poco a poco la línea. Nada de dietas hipocalóricas, especialmente si estás dando de mamar al bebé, y nada tampoco de gimnasia a todas horas. Lo que has ganado en nueve meses tendrás que perderlo poco a poco. A las seis semanas del parto deberás ir a la revisión ginecológica donde el médico verificará la involución de los órganos genitales. Examinará los senos, la pared abdominal y el periné. Debes indicarle cualquier anomalía, molestia o dudas que tengas.

Las primeras horas después del parto
Nada más finalizar el parto, lo más frecuente es que te lleven a tu habitación donde te indicarán que permanezcas tumbada boca arriba con las piernas extendidas al menos durante tres horas. Puede que el bebé permanezca contigo estos primeros momentos, pero es posible que se quede en el nido para que los reumatólogos lo observen con tranquilidad.
El útero
El útero tiene que contraerse para evitar que pierdas demasiada sangre. Por esta razón, te mantendrán el goteo con oxitocina para favorecer las contracciones. El ginecólogo o la matrona vigilarán durante las primeras horas que el útero esté duro y que el sangrado sea normal.
Los loquios
Siempre se sangra después del parto, aunque este haya sido con cesárea. Se trata de pérdidas formadas por sangre y secreciones del interior del útero, del cuello y de la vagina. En las primeras horas son más abundantes, de color rojizo y es muy probable que aparezcan coágulos. No debes utilizar tampones durante los primeros días. Te recomendarán unas compresas de algodón, sin nada de celulosa, al menos mientras estés en el hospital.

La primera visita al baño
Es muy importante que hagas pis a las 2 ó 3 horas del baño y de hecho la enfermera te preguntará insistentemente si ya lo has hecho. Si la vejiga está llena el útero no se contrae. Si te han puesto al anestesia epidural quizás tengas más problemas ya que tardarás más horas en recuperar la sensibilidad. Si la primera micción se retrasara mucho, tal vez sea necesario sondarte. Posiblemente te recomienden que hagas pis en una cuña, pero si te resulta imposible, pide que te dejen levantarte. Hazlo despacio y apoyada en alguien. Y no te preocupes, a pesar de los puntos no te dolerá. Sécate con un papel suave mediante unos ligeros golpecitos. La primera deposición podrá retrasarse hasta tres días después, ya que el día del parto el intestino se ha vaciado por completo. Si después de esos días aún no lo has conseguido, tal vez te den un laxante suave.
La primera comida
Por lo menos no te darán algo líquido hasta que transcurran dos o tres horas. Después de 5 ó 6 es posible que te den algo de comer.

La primera ducha
Si todo transcurre con normalidad, te podrás duchar a las 8 ó 10 horas después del parto. Debes hacerlo con mucho cuidado y es conveniente que: tengas a alguien cerca por si acaso te mareas; la ducha debe ser rápida para evitar mojar demasiado los puntos; no debes bañarte hasta que haya transcurrido al menos un mes.
La involución uterina (los entuertos)
El útero tiene que volver al tamaño y peso que tenía antes del parto gracias y para conseguirlo se producen, de nuevo, contracciones. Por supuesto, no son tan dolorosas como las que favorecen la dilatación a las contracciones. En el primer parto no suelen doler, pero en los posteriores pueden resultar más molestas

¿Qué es la depresión pos-parto?
Se trata de depresión moderada o severa que se presenta luego de dar a luz. Por lo general empieza cerca de los tres meses pos-parto, pero puede darse inmediatamente o hasta un año después, y prolongarse por varios meses.
La depresión pos-parto afecta entre 10% y 15% de las mujeres en la etapa del puerperio (desde el parto hasta que vuelvas a tu estado normal antes de quedar embarazada, entre 45 y 60 días después del parto). Puede ser causada por factores hormonales, sociales o psicológicos (más información sobre este tema en Causas de la depresión pos-parto y quién está en mayor riesgo).

¿Lo que siento es normal o es depresión pos-parto?
Después de dar a luz, tienes una etapa de sentimientos extremos e inquietudes. Se le suele llamar tristezas de la maternidad o baby blues (en inglés) y se debe a los cambios hormonales, el reajuste a tu nueva vida y la emotividad de tener a tu bebé. Este tipo de trastorno es bastante común
(Afecta a 80% de las nuevas madres) y no es de mayor gravedad (desaparece en cuestión de unas semanas sin necesidad de tratamiento).
Con moderación, los siguientes síntomas son normales después de dar a luz:
Llanto.
Ansiedad.
Frustración.
Irritabilidad.
Cansancio.
Dificultad para dormir.
Dudas sobre tu capacidad para ser madre.
Un sentimiento de que la maternidad es una responsabilidad demasiado grande.
Estos síntomas por lo general desaparecen –al menos se reducen un poco o son superados por todos los sentimientos positivos de la maternidad– en cuestión de un par de semanas. Cuando estos síntomas son severos y se extienden por más de un mes, podría tratarse de una depresión pos-parto.

Síntomas de la depresión pos-parto
Los síntomas de la depresión pos-parto son similares a los de una depresión en cualquier otro momento de tu vida, agravados por los cambios en tu cuerpo y tu nueva responsabilidad como madre:
Cambios en el apetito (exceso o falta de apetito).
Deseos de aislarte o la sensación de soledad extrema.
Desinterés en cuidarte a ti misma.
Falta de interés en tus actividades.
Irritabilidad.
Falta de energía.
Pensamientos relacionados con muerte, suicidio o hacerte daño.
Dificultad para dormir o sueño excesivo.
Dificultad para concentrarte.
Problemas de memoria severos.
Dolores de cabeza u otras parte del cuerpo que no desaparecen.
Sentimientos de culpa.
Baja autoestima.
No disfrutas actividades que antes te daban placer.
Falta de motivación.
Dificultad para llevar a cabo tus tareas diarias.
Otros síntomas se relacionan con tu actitud o tus sentimientos hacia el bebé:

Tienes dificultad para establecer el apego con tu bebé o te cuesta relacionarte con él.
No quieres estar a solas con el bebé porque no te sientes capaz de cuidarlo.
Tienes resentimientos hacia el bebé, lo culpas por tu situación o piensas en las-timarlo.
Te preocupas demasiado por el bebé, hasta el punto que su sola presencia te causa estrés.
Te arrepientes de tu embarazo y el nacimiento del bebé.
Estos todos suenan como pensamientos muy extremos, pero son comunes y no pasan de ser pensamientos –por lo general no se concretan–, pero sí pueden evolucionar o ser más bien una complicación de la depresión pos-parto.

La psicosis pos-parto y otras complicaciones de la depresión pos-parto
Además de las posibles complicaciones de una depresión normal (como el riesgo que puede tener en tu salud, vida social, laboral y económica), durante el pos-parto tu condición puede también afectar a tu bebé, y ese es uno de los mayores riesgos.
Si sufres depresión pos-parto quizá no seas capaz de cuidar a tu pequeño apropiadamente, seas negligente o le trasmitas sentimientos de frustración, inseguridad e ira. Las consecuencias en el desarrollo de tu bebé incluyen falta de apego, retrasos en su progreso físico, afectivo, de lenguaje y cognitivo, llanto inconsolable, y problemas de comportamiento durante la infancia. Por eso es importante que busques ayuda cuanto antes (más información sobre este tema en Ayuda para la depresión pos-parto y Tratamientos médicos y caseros para la depresión pos-parto).
En casos extremos, la depresión pos-parto puede convertirse en una psicosis pos-parto, que afecta de una a cuatro de cada mil mujeres después de dar a luz. Esta complicación incluye todos los síntomas de la depresión y además:
Alucinaciones (ver cosas y personas que no existen).
Confusión.
Cambios súbitos y extremos en tu estado de ánimo.
Intentos de lastimarte o lastimar a tu bebé.
Comportamiento errático o bipolar.
Otra complicación, llamada desorden obsesivo-compulsivo pos-parto, lleva a las mujeres a tener miedos extremos. En la mayoría de los casos, este desorden se manifiesta como obsesión por la higiene y seguridad del bebé, que puede llevarte a tomar medidas como lavarte las manos constantemente hasta hacerte daño, cerrar con llave puertas y ventanas por temor a intrusos, ocultar armas en tu casa para defenderte o no bañar a tu bebé por miedo a que se ahogue.


La psicosis pos-parto y el desorden obsesivo-compulsivo pos-parto pueden ser tratados con éxito, pero requieren atención psiquiátrica inmediata.

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